Empatía: 'se me pegan los estados emocionales de los demás'
- Gema Rodríguez

- 16 ene
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 17 ene

¿Te ha pasado...?
Sentir en tu propio cuerpo las sensaciones de lo que está viviendo otra persona. Como si absorbieras su estado de ánimo. A quien no le ha pasado levantarse tan alegre y mermar con mal humor porque alguien del entorno no tiene un buen día.
Está interviniendo un aspecto de la sensibilidad llamado empatía que a menudo es definida como la capacidad de conectar con las emociones de los demás.
Permitámonos ampliar el concepto viéndolo, en lo que se refiere a la conexión con otro ser humano en este caso, como la capacidad de sintonizar con la información del campo energético de los demás (individual o colectivo) constituido por energía emocional (vísceras), mental (cerebro), de los sentimientos (corazón) y de la conexión con el resto del universo (llámalo alma, espíritu santo, cuerpo energético, yo superior...).
Recordemos que la energía es información y que según los científicos optimistas, los humanos somos conscientes del 5% quedando en el inconsciente el 95%.
En la empatía se produce una comunicación sutil que va más allá de palabras y gestos que nos permite acceder a un extenso campo de información que está en el inconsciente.
Aunque trato de explicarlo no va de entender a nivel intelectual. Lo comprende quien lo experimenta a través de sentirlo en la propia energía que, obviamente, se manifiesta en el cuerpo físico.
¿Qué nos impide conectar con la empatía?
Creencias obsoletas del tipo: ‘llorar es de blandos’, ‘te tomas las cosas muy a pecho’ o 'si muestras tu vulnerabilidad te van a dañar' han fomentado desconectarnos de las emociones, que es una puerta de entrada para sentir lo sutil.
La tendencia social de poner de dictador al mando la parte mental genera que nos endurezcamos para protegernos del dolor del mundo. Hemos desarrollado como sociedad una incapacidad para reconocer e integrar las cualidades de lo que implica lo femenino y lo masculino que se refleja en falta de entendimiento entre hombres y mujeres... pero esto lo dejamos para otro artículo.
Te invito a evidenciar este error de interpretación social: observa en el entorno como a las personas más mentales con menos desarrollo en la empatía les cuesta más hacer ejercicio de autoevaluación. Por tanto, de aprender, rectificar y evolucionar, teniendo más tendencia a desarrollar comportamientos egocéntricos.
Si limitas el acceso al campo de información que te confiere sentir también limitas la posibilidad de transformación.
Así que podemos considerar la empatía como un talento innato al ser humano que podemos usar como herramienta para evolucionar conscientemente y experimentar la vida accediendo a más información. Una ventaja.
Nuestra parte esencial nos pide vivirlo de forma natural, sin filtros ni juicios. Un reto donde lo mental quiere imperar y necesario atenderlo para que no se convierta en una carga.
Momento de atenderlo
Cuando te das cuenta que ciertas interacciones o lugares te drenan, te pierdes en los estados emocionales de otros o entras en confusión por no distinguir que te corresponde y que no.
Por ejemplo, es habitual que personas que están comenzando en profesiones relacionadas con lo terapéutico a menudo se encuentren absorbiendo información del otro. Yo misma en mis comienzos como osteópata me quedaba con la molestia física que trataba y fue lo que me llevo a comenzar esta investigación 'en serio'.
Este rasgo suele subyacer a situaciones donde se entrega más de lo que se recibe, donde hay tendencia a que te cuenten los problemas o a involucrarse con personas abusivas, etc. Además de ser una llamada para atender también heridas emocionales o algún trauma.
¿Te reconoces viviendo con esta sensibilidad a flor de piel?.
Qué podemos hacer
Básicamente toca elegir entre dos caminos diametralmente opuestos: atenderlo y desarrollarlo o bloquearlo.
Bloquear el sentir implica algún grado de disociación en la mente, pudiendo llegar hasta límites muy desconectados como sucede con los perfiles de rasgos narcisistas y psicopáticos.
Como ya hemos mencionado la desconexión impide, de forma proporcional, la capacidad de autoevaluación estrechando el margen a transformarse y evolucionar.
En cualquier caso, la empatía no desaparece, solo se tapa. Eso sí, a mayor desconexión, más corazas y más difícil el camino de retorno.
El arte de usar la empatía sin perderse
El primer paso que propongo es integrar en la conciencia que es una ventaja cuando aprendemos a usar el talento de manera consciente. El segundo, honestidad sobre tu postura en la vida. Pregúntate en qué grado te estás colocando en el lugar de víctoma o especialísimo que alejan de aprovechar el potencial.
A partir de ahí comparto algunas claves:
Identificar las emociones que experimentas de otra persona o grupo colocándose en un punto de conciencia de observador. Puedes desarrollarlo con técnicas de mindfulness y meditación. Comenzar con algo tan obvio como poner atención a lo que estés haciendo en el instante presente.
Regalarse espacios de conexión interna. Aprender a estar a gusto consigo mismo sin distracciones para observarse y autoindagar.
Un ejercicio muy nutritivo es dedicar unos minutos cada día a revisar los acontecimientos que nos han producido intensidad, observando los pensamientos y permitiéndose sentir las emociones en el cuerpo dejándolas ir. Con ello abres la comunicación con tu inconsciente que aporta información muy valiosa.
Canalizar el exceso de energía.
Aunque lo hemos escuchado tantas veces que no lo tenemos en cuenta, funciona: realizar ejercicio físico disfrutón, una tarea creativa, respiraciones conscientes, pasear por la naturaleza...
Nutrirse de información que aporte al desarrollo personal enfocando la atención, intención y acción (energía) hacia algo creativo, algo que de sentido a tu experiencia.
Rodearse de personas con las que te sientas bien en tu autenticidad. Donde tengas que dejar de ser fiel a tus valores, rechazarte o abandonarte para sentirte parte de un grupo: ahí no es. Sal corriendo en dirección opuesta. En esas dinámicas suelen estar operando heridas emocionales sin resolver.
Desarrollar la capacidad de ponerte límites dirigiendo la atención hacia lo que es coherente con tus talentos, tu esencia. Esto también requiere autoindagación.
Aunque a veces es necesario poner límites a alguna persona se trata más de ponerte límites a ti. Te aseguro que si te respetas de manera automática se limita lo externo que no esté alineado contigo.
Puede que salgan personas de tu vida haciéndote dejando espacio para conectar con otras afines a tu esencia. Pregúntate: ¿prefieres cantidad o calidad?.
Reconocer cuando se necesita apoyo de un profesional, como en casos de mucho bloqueo o traumas. Existen diversas opciones para encontrar el tipo de acompañamiento o terapia que conecte contigo.
En definitiva, la empatía es un aspecto de la conciencia de amar que proporciona herramientas para evolucionar conscientemente - te ayuda para una vida mas satisfactoria - si te comprometes con tu desarrollo personal.
A tu disposición. si te resuena.
No estamos solos. Siéntete libre de compartir tu experiencia en comentarios.
.G


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